RACISMO Y XENOFOBIA: A 25 AÑOS DEL ASESINATO DE MARCELINA MENESES Y SU HIJO JOSHUA

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Se cumplen 25 años del asesinato del asesinato de Marcelina Meneses, una joven madre boliviana de 30 años, con su hijo Joshua Torres, de apenas diez meses. Víctimas del Racismo y la Xenofobia en Argentina.

En el contexto de recordar los 25 años del lamentable episodio de racismo y xenofobia que sufrió la comunidad boliviana, la pagina de redes historia y recuerdos compartió un texto relantando los hechos de aquel El 10 de enero de 2001.

#TEXTO

Entre el ruido del tren y los insultos, una vida se apagó sin justicia.

El 10 de enero de 2001, el sonido de un tren recorriendo la Línea Roca en Buenos Aires se mezcló con los gritos de la intolerancia. A bordo viajaba Marcelina Meneses, una joven madre boliviana de 30 años, con su hijo Joshua Torres, de apenas diez meses. Como muchos migrantes, buscaba en Argentina una oportunidad para sostener a su familia. Esa mañana, sin saberlo, se encaminaba hacia una de las páginas más tristes del país.

 

El trayecto comenzó como cualquier otro: Marcelina cargaba bolsas, su bebé en brazos, y la mirada cansada de quien trabaja sin descanso. Un roce accidental con un pasajero bastó para desatar una oleada de insultos racistas. “Andate a tu país”, le gritaron algunos. Otros callaron, mirando hacia otro lado. En medio del vagón, la violencia verbal se transformó en agresión física. Según el único testigo, Julio César Giménez, Marcelina y su bebé fueron empujados fuera del tren en movimiento. Murieron al impactar contra las vías, antes de llegar a la estación Avellaneda.

La versión oficial intentó borrar la gravedad del hecho: se habló de un accidente, de un mal paso, incluso de una confusión. Pero las huellas del racismo quedaron al descubierto. La investigación judicial se cerró sin condenas y el caso se diluyó entre expedientes y silencios. Nadie fue responsable. Nadie pidió perdón.

Con el paso de los años, el nombre de Marcelina se convirtió en símbolo. En 2012, el 10 de enero fue declarado en la Ciudad de Buenos Aires como el Día de las Mujeres Migrantes, en memoria de ella y de su hijo. Cada año, colectivos sociales y comunidades bolivianas la recuerdan con flores y cantos que reclaman justicia y dignidad.

Su historia no fue solo un crimen. Fue el reflejo de un país que, entre los rieles del progreso, todavía arrastraba prejuicios y desprecio hacia los más vulnerables.
A veces, el tren de la memoria también pasa rápido; pero hay nombres que no deben perderse entre las vías.

 

TEXTO: Historia y Recuerdos rrss
LUCHEMOS CONTRA EL RACISMO Y LA XENOFOBIA

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