La muerte a los 92 años del guardián del idioma ancestral pasó desapercibida. Durante una entrevista telefónica, el referente autóctono Aníbal Castro Ruiz cuestionó el olvido institucional y convocó a una despedida comunitaria este domingo en el Parque Avellaneda.
La noticia del fallecimiento de Blas Wilfredo Omar Jaime, el último hablante nativo de la lengua chaná, tomó estado público durante una entrevista telefónica brindada a Bolivia Al Aire TV. El referente originario, Aníbal Castro Ruiz, confirmó la muerte del hermano de 92 años, hecho histórico y triste que ocurrió hace casi una semana en la provincia de Entre Ríos.
Durante la entrevista, Ruiz lamentó haberse enterado de la pérdida casualmente a través de una publicación en Facebook, expresando también su preocupación por la falta de homenajes y el silencio de las instituciones ante la partida de una figura trascendental para los pueblos originarios. «Murió y nadie, ningún hermano, ninguna nación originaria le rindió un homenaje. Estamos perdiendo la historia. No somos conscientes de eso y es muy lastimoso», señaló marcando su indignación por la indiferencia, y agregó: “No solo recuperó un idioma, sino que recuperó un saber”.
La historia detrás del guardamemoria
Blas Jaime, nacido el 2 de febrero de 1934 cerca de Nogoyá, custodió en secreto durante más de siete décadas el idioma chaná, una lengua que los registros científicos daban por extinta hacía más de un siglo.
La estructura social de los chaná era marcadamente matriarcal, siendo las mujeres (uiporé) las encargadas de transmitir la memoria. Tras el fallecimiento de sus hermanas, su madre, Ederlinda Miguelina Yelón, modificó esta tradición para evitar la pérdida del idioma. Lo nombró Tató Oyendén (guardamemoria) y le enseñó la lengua en el ámbito familiar, bajo un pacto de silencio motivado por el contexto de discriminación.
Blas vivió gran parte de su vida trabajando en el sector de la construcción y como predicador evangélico, conservando este conocimiento lingüístico. Sobre este punto, Castro Ruiz destacó la magnitud de este rescate: «Estamos hablando de un ser humano que recuperó un idioma que no existía (…) No solamente que recuperó un idioma, sino que recuperó un saber. En el calendario Chaná, que tiene 11 lunas, él no tendría 92 años, tendría 107 años».
Del registro oral a la UNESCO
A mediados de la década de los 2000, Blas decidió dar a conocer su conocimiento. Su testimonio llegó al lingüista José Pedro Viegas Barros, investigador del Conicet, con quien inició un trabajo de sistematización. El científico cruzó los recuerdos orales de Blas con registros escritos en crónicas coloniales de 1815. La consistencia demostró que Jaime replicaba la lengua de sus ancestros.
Fruto de esta investigación, en 2013 publicaron el libro «La lengua chaná: patrimonio cultural de Entre Ríos», un trabajo que documentó 850 vocablos y llevó a la UNESCO a incorporar al chaná dentro de su Atlas de las Lenguas del Mundo en Peligro. Actualmente, el legado continúa a través de su hija, Evangelina Jaime, quien asumió el rol de difusora del idioma.
Convocatoria comunitaria
Para honrar su memoria desde la cosmovisión originaria, Aníbal extendió una invitación abierta a la audiencia: «Invitamos a todos aquellos que quieran participar y sumarse a la despedida del hermano Jaime para que siga caminando, porque para nosotros no se entierra, sino que va a seguir caminando».
El homenaje se realizará este domingo a las 11:00 horas en la Huaca del Parque Avellaneda, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ingreso por las intersecciones de Olivera y Bilbao / Lacarra y Directorio).





