El actor y comediante boliviano David Santalla, falleció este sábado a los 86 años. Santalla dejó una huella en los teatros del país, sentando un precedente que quedará en la memoria de todos los bolivianos.
Este sábado por la tarde, luego de anunciar que el estado de salud del actor y comediante boliviano, David Santalla, era grave, se confirmó su deceso. Familiares y medios de comunicación reportaron el fallecimiento de Santalla a los 86 años de edad.
En ese sentido, el también actor, Yungaro Santalla Aquim compartió la noticia del deceso. El hijo de David Santalla mandó un mensaje a través de sus redes sociales compartiendo la terrible noticia y recordando a su padre.
“Hace unos minutos, mi papá ha fallecido… Lo amé tanto, aprendí tanto, y no se puede describir lo que se siente en la profundidad del cuerpo. ¡Él siempre será! Como la lluvia que cae en el campo, como un lápiz al dibujar, como un gesto amable cuando lo necesitas… ¡Por siempre serás!”, dice el post del hijo de David Santalla.
Instituciones, colegas, fanáticos y otras personalidades extendieron sus condolencias y recordaron al gran David Santalla que esta tarde habría perdido la vida en Sucre luego de sufrir complicaciones de salud.
Según el reporte de algunos medios, el actor de 86 años se encontraba internado en un hospital de Sucre, donde se había activado el “Código Lila”, que según indican se trataba de un protocolo para garantizar un trato digno, respetuoso y en paz durante la crítica situación.
Es así que solo hace unas horas, la esposa del actor compartió una imagen en la que se puede ver como sujeta la mano de Santalla, quien habría estado internado en el Instituto Chuquisaqueño de Oncología.
La trayectoria de Santalla es muy extensa, pues los personas que interpretó son parte de la historia en los teatros del país, entre sus papeles más importantes está La Salustiana, se trata de la interpretación de una mujer de pollera.
El humorista boliviano, tuvo que salir en búsqueda de su padre a los diez años de edad, esto luego de que su papá tuvo que salir al exilio durante la dictadura en Bolivia.
Luego de un tiempo en el que se la pasó buscando a su padre, logró encontrarlo un día en el que, como ya era costumbre, se encargaba de hacer reír a la gente.
Luego de esto, comenzó con sus estudios en el Internado Nacional Barros Arana y se quedó en Santiago de Chile. Mientras se encontraba en Chile, el boliviano destacó en los deportes de gimnasia olímpica y natación, llegando a ser parte de la selección chilena de estas disciplinas.
Santalla, se licenció en humanidades, lo que equivale al bachillerato en Bolivia, y posterior a esto se dedicó a buscar un trabajo que le ayude a apoyar a su padre. Dentro de sus preferencias, él tenía un llamado hacia la radio.
El boliviano comenzó en la emisora de radio La Reina, luego pasó a radio Magallanes y por último pasó a la radio Bienvenida, donde también hacía imitaciones y fue con estos trabajos que fue encontrando lo que quería ser y hacer.
Luego de todo esto, el joven David volvió a La Paz, Bolivia, esto por un llamado de su madre que estuvo esperando por su hijo durante ya varios años, una vez que volvió a su país natal, se dio cuenta de que todo era nuevo para él, veía al país con “ojos de extranjero” y se le complicaba aprenderse los distintos acentos de cada región, siendo el que más le costó, el de Cochabamba.
Finalmente se decidió por estudiar la carrera de Construcción Civil en la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, donde se recibió de ingeniero civil. Aunque luego volvió su padre, y fue reconocido como general de las Fuerzas Armadas, por lo que esto, sumado a las habilidades de Santalla para la gimnasia, le otorgaron un puesto como instructor en el colegio militar.
David cuenta que al mismo tiempo que daba clases, trabajó en la radio Méndez y Amauta. En la nueva comenzó a surgir su deseo por ser animador de auditorio, pero no se lo permitieron, hasta que un día, se cortó la energía eléctrica y, para distraer al público que estaba presente, Santalla recurrió a las bromas.
Fue entonces que el dueño de esta radio, Alberto Méndez, le presentó a Hugo Eduardo Pol, un hombre de trayectoria en la radio que podía ayudarlo a hacer humor como un trabajo. Luego de esto nació la pareja de Alí y Babá, el dúo que comenzó a transmitirse en radios cada sábado por la noche, la pareja que hizo historia en ondas radiales y en el teatro, para luego adentrarse en la televisión boliviana que recién comenzaba a desarrollarse.
Entre los personajes que interpretó está el famoso alter-ego de David Santalla: Toribio Waca Tocori Auqui Auqui, el joven de polera a rayas, con muchos oficios, pobretón, de lágrimas fáciles, que se esmera por superarse sin perder la honradez que le caracteriza. A veces víctima de los poderosos, pero nunca deja de empeñarse por luchar por sus propios logros.
Un día llegó el fin de este famoso dúo, y es que el humorista paceño cuenta cómo “Alguien le dijo a Pol que él era el cerebro y yo el payaso y él se lo creyó”. Luego de esto, David decidió seguir su camino solo y comenzar un nuevo proyecto, el que se denominó “Santallazos” y duró varias temporadas en la TV boliviana.
De este nuevo camino que comenzó, surgieron nuevos personajes, como Don Enredoncio, inspirado en su hermano; Liboria, inspirada en su abuela; el negro Dominguín, y la imilla Salustiana, entre muchos otros.
Aparte de la actuación, Santalla consiguió hacerse de trabajos como constructor civil en sus tiempos libres, aunque lo que realmente hacía, eran Relaciones Públicas. Y es lo que siempre decía el humorista, “vivo cien por ciento del teatro y para el teatro; me fascina”.
Ya en 1977, Santalla logró conquistar con su talento a Antonio Eguino, quien le dio su primer papel en la pantalla grande con el personaje de Carloncho en ‘Chuquiago’.
David Santalla también trabajó con Hugo Pozo, Daniel Travesi, Cacho Mendieta y Ramiro Serrano en Cincuentallazos. Y sus papeles en películas fueron: ‘Ratas de América’ (1963), ‘Volver’ (1969), de Germán Becker, Alberto Pacciello y Jorge Ruiz, donde actuó como extra; ‘Crimen sin olvido’ (1969), de Jorge Mistral e interpretó a rufián; ‘Chuquiago’ (1977), de Antonio Eguino; ‘Mi socio’ (1983), de Paolo Agazzi, como Vito; ‘Cuestión de fe’ (1995), de Marcos Loayza, donde interpreta al curita; ‘Cuando los hombres se quedan solos’ (2019), de Fernando Martínez donde personifica a Carlos padre, y la última cinta en la que participó fue la secuela del gran éxito boliviano, ‘Mi Socio 2.0’ (2019) donde volvió como el famoso Vito.
Luego también formó parte del elenco del programa televisivo ‘Esta boca es mía’ y compartió escenario con ‘Tra-la-lá show’.

